En Italiano, la palabra “casino” se traduce como “pequeñas casas”. En otra época, la palabra se utilizaba para hacer referencia a un área determinada del hogar en donde se realizaban actividades sociales como escuchar música, bailar o apostar. El origen exacto de las apuestas no está bien definido. Los primeros en registrar la práctica fueron los Chinos en 2300 A.C y ha existido de alguna manera u otra en sociedad desde ese entonces.
En el antiguo Imperio Romano, existía una ley que decía que todos los niños deberían ser enseñados en la escuela a apostar y a tirar dados. Tal era el fanatismo de aquél imperio por el juego y las apuestas, que un emperador Romano diseñó su propio carruaje especialmente para poder apostar en él mientras era trasladado de un lugar a otro. Los Franceses son los responsables por el juego de cartas, y su invención fue en el año 1387. Recién para 1440, con la invención de las “letras tipo” y la impresión en serie, el alemán Johann Gutenberg imprimió el primer mazo de cartas completo.
La mayor parte de los juegos de casino que conocemos hoy en día, son manifestaciones de evoluciones de juegos anteriores. En Francia, la clase trabajadora del siglo XVI se apoderó del juego de la ruleta (juego originalmente Egipcio), mientras que Napoleón despertó curiosidad por el juego de cartas que hoy en día se conoce como blackjack o veintiuno, que en ese entonces se conocía como vingt-et-un. El juego del póker, según expertos, surgió de la fusión de juegos de chance de los Persas, los Ingleses y los Italianos. Las técnicas de apuestas del juego fueron introducidas por los Franceses mientras que el concepto de engañar o mejor dicho de “bluffing” es atribuido a los Ingleses.
Edouard Benazet contrató a un artesano francés para diseñar lo que se conoce como el primer casino legal en abrir, el Casino Baden que abrió sus puertas en Alemania en el año 1765. Antes de que se estableciera dicho casino, la suma de dinero que un jugador podía ganar estaba determinada por la cantidad de plata que él o ella poseyera. En el siglo XX, el Casino Montecarlo causó furor entre las personalidades de la época. Se convirtió en un lugar de moda para personas ricas y famosas tales como Sergei Diaghalev (director del Ballet Ruse de Paris), el tenor Enrico Caruso y el Rey Eduardo VII. Desde ese tiempo hasta hoy en día, los casinos han evolucionado tremendamente, se han globalizado y hasta se han puesto en red. El primer casino en subirse a la red se registra en el año 1995 y desde entonces, la red de casinos online ha crecido asombrosamente.